Mata, mejora, asciende, explora. Algo básico
pero qué bueno.
La villa de Ozzmyn es famosa por el temible
dragon rojo que aterroriza a los habitantes
ingeniando sus casas y asesinando a sus seres
queridos. La antigua torre es el hogar del dragón y
muchos guerreros estúpidos han encontrado su muerte
en busca de la fama y la fortuna.
Dragon Tower es un RPG en un mundo de fantasía en
el que el jugador ha de subir la torre de 100 pisos
para poder derrotar y matar al famoso dragón.
Características:
-Elige entre 3 personajes diferentes y asígnales
característica para crear tu propio y único
personaje.
-100 niveles de acción y rol.
-Elige entre una gran variedad de armas, objetos
mágicos y hechizos.
-Muchos y diferentes monstruos que combatir.
-Una enciclopedia de Monstruos en la que ver a
cuales te has enfrentado ya.
-Un sistema de manejo intuitivo.
Análisis del juego
THQ ha tenido el valor de meterse en el farragoso género del RPG y eso
es algo que hay que valorar y reconocer. Lioso,
digo, porque es difícil hacer un juego dinámico, que
pueda ir más allá de la historia lineal (necesaria
al fin y al cabo) y que pueda conseguir la
flexibilidad suficiente como para permitir que el
personaje evolucione según los actos del jugador, no
de un modo tan estático y obligado por un guión como
para poder haber elección en absoluto.
Además está el hecho de la extensión. Es cierto
que los móviles son forzosamente limitados, si cada
vez menos en capacidad si es cierto que hay unos
ciertos límites en el proceso, de modo que ver cómo
se intentan exprimir las posibilidades para buscar
los límites buscando algo más de diversión, de
extensión, de tiempo de juego, es algo que he
aprendido a apreciar a base de juegos demasiado
cortos.
La base de la que parte es algo muy cercano al
clásico saqueo de mazmorra del tipo patada en la
puerta-mata al bicho-saquea el tesoro. En este caso
las puertas no son sino escaleras y las habitaciones
pisos (¡hasta 100!) pero esta mecánica, tan
exprimida como funcional, vuelve a hacer cierto
aquello de que no hay nada como los clásicos. Es
cierto que esta opinión, construida sobre otros
tantos juegos del estilo, es la de alguien a quien
le apasionan unos juegos que pueden pecar de simples
para alguien que busca algo más de profundidad en la
trama (que empieza despertando de una borrachera a
los pies de la famosa torre, como quien dice) pero
que es lo que se podría llamar un juego para roleros
ocasionales.
Lo de roleros ocasionales merece una mención
aparte. En general, y pecando de simplista, los
jugadores de RPGs tienden a tomarse los juegos con
mucho celo y pasión. Es hasta fácil que se peguen
horas machacando el juego, avanzando y
exprimiéndolo, buscando todas las vueltas y
explorando todos los rincones. Todo esto es
simplemente imposible en un juego cuya mayor virtud
es su simplicidad, sin que por esto carezca de un
enorme encanto y de una jugabilidad que te permite
retomarlo a ratos sin que necesites siquiera de
saber ni por donde vas, ni que has hecho, ni cuanto
has avanzado ya. Este es un título que tomar con
calma, a ratos muertos, sin la presión ni el ansia
de acabarlo, pero que también sabe mantener la
tensión y las ganas de saber qué te puedes encontrar
al avanzar un piso más.
Por esto, volviendo a las limitaciones necesarias
en los juegos de móvil, se han tenido que sacrificar
gráficos por jugabilidad. Desde luego no es algo
para llevarse las manos a la cabeza pues, dentro de
las elecciones que han tenido que hacer, la final
parece ser la más acertada. Este título casi parece
rozar las antiguas aventuras de texto, donde todo
era descrito por inacabables descripciones y donde
cada acción era una línea. En Dragon Tower hay una
gran parte de esto, todo es descrito y escrito, pero
los enemigos aparecen como imágenes fijas que
tiemblan cuando el personaje impacta y, en los menús
de las tiendas y al explorar los pisos, se pueden
ver los objetos obtenidos, de forma que no resulta
pesado. Por tanto, es intuitivo y claro, pero no
esperes ver animaciones o bichos saltándote al
cuello, pese a que contando con la resolución que
pueden dar los terminales los gráficos, como tales,
son bastante correctos.
Volviendo a los menús hay que destacar las
opciones que permite. Partiendo de que hay que
llegar hasta el lejano piso 100 de la torre desde su
misma puerta, es un detalle que puedas tanto bajar
como subir de piso a tu elección y que, si no te
apetece o no te ves preparado para seguir avanzando,
siempre puedes hacerte el remolón y seguir
explorando el mismo piso una y otra vez buscando
experiencia y oro con el que comprar objetos con los
que llegar más alto. Navegar entre estos menús es
relativamente fácil. Bastan unos minutos para que
sepas donde está todo, pues se mueven
horizontalmente y no ves más que un par de opciones
en la pantalla a la vez, pero cuando ya se conocen,
tanto los de movimiento como los de combate y
compra, acaba siendo rápido de manejar.
Esta velocidad se consigue tanto por el tipo de
controles, como he dicho en menús con scroll
horizontal entre los que elegir, que se basan en
unos cursores con los que elegir al opción deseada y
un botón de confirmación, sin más. Todo el resto,
como la resolución de los combates, que es por
turnos, lo hace el propio juego, lo que quita de
estrés y presión de ser necesariamente diestro con
los botones para triunfar, pues sólo es seleccionar
y pulsar, lo que nos remite de nuevo a considerarlo
un juego para jugadores ocasionales.
En estos combates tendremos la oportunidad de
adquirir la experiencia suficiente como para acabar
subiendo de nivel de personaje, lo que nos permitirá
mejorar sus características (Fuerza, Destreza,
Constitución y Sabiduría) lo que también implica que
su combate, contra los 13 enemigos diferentes (13
tipos de monstruos, aunque sus niveles, dificultad
de superarlos, se eleva al ir avanzando niveles)
mejora y es más efectivo. Esto genera un amplio
rango de posibilidades que hace que el juego, pese a
parecer limitado, no resulte especialmente monótono.
La música es más bien básica: melodías y sonidos
que si bien no tan polifónicos como en otros títulos
pero que, sin embargo, acompañan bien al ser
diferentes según las acciones. No es siempre el
mismo machacón bip con cada cosa, sino que ataques,
selección, victoria o incluso las subidas de nivel
tienen su sonido diferenciado.
En conjunto, un juego resultón con un acabado
bastante aceptable y con lo que parece ser una
durabilidad (tiempo real al que le puedes sacar
partido) largo por no decir infinito. Un título para
largos vicios en momentos cortos pues es perfecto
para dejarlo sin problemas en cualquier momento.
Esos sí, sus peculiares características lo hacen
producto para fans y jugones de tiempos cortos,
aunque no decepcionará a nadie a quien le atraiga el
género.
Son muchas horas las que podéis perder subiendo y
bajando escaleras, obteniendo tesoros y matando
bichos, ensimismados en las espirales de esta torre.
Estáis avisados.