Dragon Tower

Nota

7.4/10

Gráficos

6.8

Sonido

7

Mata, mejora, asciende, explora. Algo básico pero qué bueno.

 

La villa de Ozzmyn es famosa por el temible dragon rojo que aterroriza a los habitantes ingeniando sus casas y asesinando a sus seres queridos. La antigua torre es el hogar del dragón y muchos guerreros estúpidos han encontrado su muerte en busca de la fama y la fortuna.

 

Dragon Tower es un RPG en un mundo de fantasía en el que el jugador ha de subir la torre de 100 pisos para poder derrotar y matar al famoso dragón.

 

Características:

 

-Elige entre 3 personajes diferentes y asígnales característica para crear tu propio y único personaje.
-100 niveles de acción y rol.
-Elige entre una gran variedad de armas, objetos mágicos y hechizos.
-Muchos y diferentes monstruos que combatir.
-Una enciclopedia de Monstruos en la que ver a cuales te has enfrentado ya.
-Un sistema de manejo intuitivo.


 

Análisis del juego


 

THQ ha tenido el valor de meterse en el farragoso género del RPG y eso es algo que hay que valorar y reconocer. Lioso, digo, porque es difícil hacer un juego dinámico, que pueda ir más allá de la historia lineal (necesaria al fin y al cabo) y que pueda conseguir la flexibilidad suficiente como para permitir que el personaje evolucione según los actos del jugador, no de un modo tan estático y obligado por un guión como para poder haber elección en absoluto.

 

 

Además está el hecho de la extensión. Es cierto que los móviles son forzosamente limitados, si cada vez menos en capacidad si es cierto que hay unos ciertos límites en el proceso, de modo que ver cómo se intentan exprimir las posibilidades para buscar los límites buscando algo más de diversión, de extensión, de tiempo de juego, es algo que he aprendido a apreciar a base de juegos demasiado cortos.

 

La base de la que parte es algo muy cercano al clásico saqueo de mazmorra del tipo patada en la puerta-mata al bicho-saquea el tesoro. En este caso las puertas no son sino escaleras y las habitaciones pisos (¡hasta 100!) pero esta mecánica, tan exprimida como funcional, vuelve a hacer cierto aquello de que no hay nada como los clásicos. Es cierto que esta opinión, construida sobre otros tantos juegos del estilo, es la de alguien a quien le apasionan unos juegos que pueden pecar de simples para alguien que busca algo más de profundidad en la trama (que empieza despertando de una borrachera a los pies de la famosa torre, como quien dice) pero que es lo que se podría llamar un juego para roleros ocasionales.

 

Lo de roleros ocasionales merece una mención aparte. En general, y pecando de simplista, los jugadores de RPGs tienden a tomarse los juegos con mucho celo y pasión. Es hasta fácil que se peguen horas machacando el juego, avanzando y exprimiéndolo, buscando todas las vueltas y explorando todos los rincones. Todo esto es simplemente imposible en un juego cuya mayor virtud es su simplicidad, sin que por esto carezca de un enorme encanto y de una jugabilidad que te permite retomarlo a ratos sin que necesites siquiera de saber ni por donde vas, ni que has hecho, ni cuanto has avanzado ya. Este es un título que tomar con calma, a ratos muertos, sin la presión ni el ansia de acabarlo, pero que también sabe mantener la tensión y las ganas de saber qué te puedes encontrar al avanzar un piso más.

 

 

Por esto, volviendo a las limitaciones necesarias en los juegos de móvil, se han tenido que sacrificar gráficos por jugabilidad. Desde luego no es algo para llevarse las manos a la cabeza pues, dentro de las elecciones que han tenido que hacer, la final parece ser la más acertada. Este título casi parece rozar las antiguas aventuras de texto, donde todo era descrito por inacabables descripciones y donde cada acción era una línea. En Dragon Tower hay una gran parte de esto, todo es descrito y escrito, pero los enemigos aparecen como imágenes fijas que tiemblan cuando el personaje impacta y, en los menús de las tiendas y al explorar los pisos, se pueden ver los objetos obtenidos, de forma que no resulta pesado. Por tanto, es intuitivo y claro, pero no esperes ver animaciones o bichos saltándote al cuello, pese a que contando con la resolución que pueden dar los terminales los gráficos, como tales, son bastante correctos.

 

Volviendo a los menús hay que destacar las opciones que permite. Partiendo de que hay que llegar hasta el lejano piso 100 de la torre desde su misma puerta, es un detalle que puedas tanto bajar como subir de piso a tu elección y que, si no te apetece o no te ves preparado para seguir avanzando, siempre puedes hacerte el remolón y seguir explorando el mismo piso una y otra vez buscando experiencia y oro con el que comprar objetos con los que llegar más alto. Navegar entre estos menús es relativamente fácil. Bastan unos minutos para que sepas donde está todo, pues se mueven horizontalmente y no ves más que un par de opciones en la pantalla a la vez, pero cuando ya se conocen, tanto los de movimiento como los de combate y compra, acaba siendo rápido de manejar.

 

Esta velocidad se consigue tanto por el tipo de controles, como he dicho en menús con scroll horizontal entre los que elegir, que se basan en unos cursores con los que elegir al opción deseada y un botón de confirmación, sin más. Todo el resto, como la resolución de los combates, que es por turnos, lo hace el propio juego, lo que quita de estrés y presión de ser necesariamente diestro con los botones para triunfar, pues sólo es seleccionar y pulsar, lo que nos remite de nuevo a considerarlo un juego para jugadores ocasionales.

 

 

En estos combates tendremos la oportunidad de adquirir la experiencia suficiente como para acabar subiendo de nivel de personaje, lo que nos permitirá mejorar sus características (Fuerza, Destreza, Constitución y Sabiduría) lo que también implica que su combate, contra los 13 enemigos diferentes (13 tipos de monstruos, aunque sus niveles, dificultad de superarlos, se eleva al ir avanzando niveles) mejora y es más efectivo. Esto genera un amplio rango de posibilidades que hace que el juego, pese a parecer limitado, no resulte especialmente monótono.

 

La música es más bien básica: melodías y sonidos que si bien no tan polifónicos como en otros títulos pero que, sin embargo, acompañan bien al ser diferentes según las acciones. No es siempre el mismo machacón bip con cada cosa, sino que ataques, selección, victoria o incluso las subidas de nivel tienen su sonido diferenciado.

 

En conjunto, un juego resultón con un acabado bastante aceptable y con lo que parece ser una durabilidad (tiempo real al que le puedes sacar partido) largo por no decir infinito. Un título para largos vicios en momentos cortos pues es perfecto para dejarlo sin problemas en cualquier momento. Esos sí, sus peculiares características lo hacen producto para fans y jugones de tiempos cortos, aunque no decepcionará a nadie a quien le atraiga el género.

 

Son muchas horas las que podéis perder subiendo y bajando escaleras, obteniendo tesoros y matando bichos, ensimismados en las espirales de esta torre. Estáis avisados.

 

 

 

 

 
 
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