¿Hace una carrera hasta la máquina de café?
Dilbert está absorbido por el trabajo y por un jefe
déspota y maleducado, que siempre le exige responsabilidades
más allá de la lógica. El personaje comparte su vida con
Dogbert, su irreverente perro, y Wally.
Original retrato del presente y símbolo para todos los
desencantados del mundo laboral. La descarnada visión que
ofrece del mismo supone asimismo una primicia, ya que 'Dilbert'
es la primera serie animada que aborda este tema con
sarcasmo.
La tira, creada por Scott Adams, ha aparecido en los
periódicos desde 1989, dando lugar a varios libros, una
serie animada de TV y numerosos productos enlazados que van
desde muñecos rellenos hasta helados.
En Dilbert: Cubicle Chase deberemos desafiar a los
jugadores para disputar una carrera por etapas entre
cubículos, tratando de no atraer la atención de nuestros
superiores o de encontrarnos a nuestro gran jefe, para que
no nos entreguen más trabajo que hacer.
Análisis del juego
Cuando las oficinas se convierten en cárceles y las corbatas en cadenas
es normal que la mala leche salga por algún lado y es
Dilbert, un muy conocido personaje de tiras cómicas quien ha
conseguido llevar toda esa rabia al sarcasmo más ácido y
fino.
Producto directo de esto es este pseudo deporte que, en
el juego, busca más perder el tiempo en la oficina que
resultar una verdadera competición. Las bases son tan
simples que casi no necesitan explicación: La oficina está
limitada, es un espacio lleno de cubículos donde sus
compañeros trabajan, o disimulan que lo hacen, y donde tú,
manejando a Dilbert, es donde quieres pasar el menor tiempo
posible. Por eso decides hacer una carrera con uno de tus
colegas en la que hay que llegar a una serie de puntos de
control, checkpoints, sin que te pille el jefe y sin ir tan
rápido como para llamar la atención.
Para esto podrás hacerte con papeles, que harán que
parezcas ocupado, así como tomarte cafés que harán que vayas
más rápido por unos momentos, así como conseguir bonos al
toparte con tus compañeras de trabajo o hacer que el jefe
pierda la paciencia si te topas con él, lo que te acerca
cada vez más al despido.
De este modo es fácil entender lo que el juego pretende:
diversión sin complicaciones ni excesiva comedura de cabeza.
Este título se ciñe al estilo del cómic, sin demasiados
alardes técnicos aunque en este caso en color, dando como
resultado un juego entretenido aunque no excesivamente
absorbente. La perspectiva, frontal desde arriba, además de
una respuesta por parte del personaje bastante buena, hace
que su manejo, pese a lo enrevesado de la disposición de la
oficina, si no no sería divertido, sea fluido aunque pueda
dar tropezones al chocar con algo es su camino o cuando no
le dejan pasar.
La partida, sin muchas opciones aparte de un sonido
resultón, parece basarse en obtener el mayor número de
checkpoints hasta que el jefe te despide, aunque sí existe
un contador con rondas para ver quien de los dos, tú o tu
colega, ha obtenido más checkpoints hasta el momento y gana.
En resumen, un juego bien realizado y lo suficientemente
simple y rápido como para echar una partida en cualquier
momento. No posee ninguna carencia destacable y es bastante
jugable aunque no llega a enganchar tanto como otros. Entre
todos los títulos que salen al mercado, una idea así, sin
más trasfondo ni complejidad en su planteamiento, pese a su
acabado, nos sabe a poco.